{"id":67,"date":"2013-07-08T11:32:00","date_gmt":"2013-07-08T11:32:00","guid":{"rendered":"https:\/\/psifiloartes.org\/?p=67"},"modified":"2018-05-25T03:21:31","modified_gmt":"2018-05-25T03:21:31","slug":"el-limite-de-la-paciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/psifiloartes.org\/?p=67","title":{"rendered":"EL L\u00cdMITE DE LA PACIENCIA"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Lida Prypchan<\/strong><br \/>\n<a style=\"clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;\" href=\"https:\/\/4.bp.blogspot.com\/-ZJ0DOO3k1cA\/UeXrLKe2uwI\/AAAAAAAARjI\/3iX11a2Z40w\/s1600\/Limitofpatience.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/4.bp.blogspot.com\/-ZJ0DOO3k1cA\/UeXrLKe2uwI\/AAAAAAAARjI\/3iX11a2Z40w\/s1600\/Limitofpatience.jpg\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"233\" border=\"0\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b><\/b><span style=\"font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14px; font-style: italic;\">Una y otra vez Mar\u00eda ten\u00eda que soportar la decepci\u00f3n de ver salir de casa las joyas<br \/>\nque elaboraba su marido por encargo de quienes las pod\u00edan pagar<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El montaje de piedras preciosas era la especialidad de un joyero &#8211; un hombre enfermizo &#8211; llamado Kassim. \u00a0\u00c9l ten\u00eda una esposa joven, bella y apasionada, pero lastimosamente de origen callejero. Mar\u00eda &#8211; ese era su nombre &#8211; hab\u00eda aspirado a un enlace prominente, pero despu\u00e9s de esperar y esperar, llegada la edad apropiada acept\u00f3 a Kassim como esposo, temerosa de no lograr el anhelado matrimonio. So\u00f1aba casarse con un hombre de fortuna, pero sus sue\u00f1os tuvieron que esfumarse.<\/p>\n<p>En amargo se convirti\u00f3 su coraz\u00f3n y su diario quehacer consist\u00eda en observar con mirada fija el oficio de su esposo y luego, seguir con la vista tras los vidrios de las ventanas al transe\u00fante de posici\u00f3n m\u00e1s elevada que la suya que pod\u00eda pagar el trabajo encargado a su marido.<\/p>\n<p>La mayor decepci\u00f3n matrimonial de Mar\u00eda era ver salir de casa las joyas que elaboraba su marido por encargo de personas afortunadas que pod\u00edan pagarlas.<\/p>\n<p>\u00a1Ella deseaba con intensidad extrema lucir las joyas que su esposo &#8211; el artista &#8211; elaboraba!\u00a0 Kassim trabajaba incluso los domingos y al acostarse le daban accesos de tos y sent\u00eda fuertes puntadas en un costado. A ella nada de eso le importaba. Disfrutaba prob\u00e1ndose los encargos que le hac\u00edan al marido.<\/p>\n<p>Su reacci\u00f3n a menudo, era encerrarse en su habitaci\u00f3n a llorar. Kassim escuchaba sus sollozos; entraba en la habitaci\u00f3n para repetirle una y otra vez \u201c<em>hago cuanto puedo por ti<\/em>\u201d. El desaliento de Mar\u00eda empeoraba con sus palabras y Kassim se reinstalaba en su banco de trabajo.<\/p>\n<p>De tanto escuchar sus sollozos, cansado, ya ni se levantaba del banco para consolarla. Como escape Kassim se dedicaba m\u00e1s y m\u00e1s a su labor. Por suerte \u00e9l contaba con su trabajo. Mar\u00eda posaba su mirada cada vez m\u00e1s fijamente en las manos de su esposo y \u00e9l tranquilo y mudo segu\u00eda.<\/p>\n<p>De cuando en cuando Mar\u00eda lo insultaba y como respuesta Kassim le dec\u00eda: \u201c\u00bf<em>No eres feliz conmigo, Mar\u00eda<\/em>?\u201d\u00a0 Y su mujer le respond\u00eda: \u00bf<em>Y qui\u00e9n puede ser feliz contigo<\/em>?<\/p>\n<p>Su pasi\u00f3n por los inmensos brillantes aumentaba con el tiempo. Di\u00e1logos deseosos se desarrollaban entre ellos en torno a las prendas preciadas por ella. Cuando finalizaba la tarea, Mar\u00eda que esperaba ansiosa, se probaba las joyas y al obtener de su consorte las mismas palabras de siempre sal\u00eda corriendo a su habitaci\u00f3n a llorar.<\/p>\n<p>Un d\u00eda dio rienda suelta a sus deseos locos de exhibirlas y sin el consentimiento de su esposo se adorn\u00f3 con unas joyas encargadas y las llev\u00f3 sobre ella para una gala en el teatro. Kassim con angustia le suplicaba que no lo hiciera, que reflexionara, que iba a perder sus clientes de confianza, ya no creer\u00edan en su honestidad.<\/p>\n<p>Al regresar del teatro Mar\u00eda coloc\u00f3 la joya sobre el velador. Kassim desconfiado la tom\u00f3, fue al taller y la guardo baj\u00f3 llave; ella, rabiosa, le pregunt\u00f3 si la consideraba una ladrona. Como respuesta \u00e9l le dijo que s\u00f3lo hab\u00eda sido imprudente. Mar\u00eda durmi\u00f3 pero su marido no.<\/p>\n<p>Un d\u00eda le entregaron como encargo para montar, el solitario m\u00e1s admirable que hubiera pasado por sus manos. Mar\u00eda casi enloqueci\u00f3 cuando lo vio. Se encaprich\u00f3 con el brillante y le suplicaba a Kassim que lo montara para ella. \u00c9l despu\u00e9s de muchas s\u00faplicas le dijo: \u201c<em>Si, es para ti; espera un poco que pronto estar\u00e1 listo<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>A las dos de la ma\u00f1ana el joyero termin\u00f3 de montar el solitario. Se dirigi\u00f3 a la habitaci\u00f3n y su esposa dorm\u00eda pl\u00e1cidamente boca arriba, regres\u00f3 al taller. Ya en la habitaci\u00f3n nuevamente, observ\u00f3 el seno casi descubierto de su esposa y con una descolorida sonrisa apart\u00f3 un poco m\u00e1s el camis\u00f3n parcialmente desprendido. El rostro adquiri\u00f3 una dureza de piedra y hundi\u00f3 el solitario entero en el coraz\u00f3n de su mujer.<\/p>\n<p>\u00a1Brusca apertura de ojos seguida de lenta ca\u00edda de parpados!\u00a0 \u00a1Nada m\u00e1s!\u00a0 Desequilibrada, la joya tembl\u00f3 un instante. Qued\u00f3 inm\u00f3vil el solitario y, cerrando tras de s\u00ed la puerta, el paciente Kassim se retir\u00f3.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Lida Prypchan Una y otra vez Mar\u00eda ten\u00eda que soportar la decepci\u00f3n de ver salir de casa las joyas que elaboraba su marido por encargo de quienes las pod\u00edan pagar &nbsp; El montaje de piedras preciosas era la especialidad de un joyero &#8211; un hombre enfermizo &#8211; llamado Kassim. \u00a0\u00c9l ten\u00eda una esposa joven, &hellip; <\/p>\n<p><a class=\"more-link btn\" href=\"https:\/\/psifiloartes.org\/?p=67\">Seguir leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-67","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized","nodate","item-wrap"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/67","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=67"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/67\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":703,"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/67\/revisions\/703"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=67"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=67"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=67"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}