{"id":36,"date":"2014-01-28T12:58:00","date_gmt":"2014-01-28T12:58:00","guid":{"rendered":"https:\/\/psifiloartes.org\/?p=36"},"modified":"2018-05-17T15:27:19","modified_gmt":"2018-05-17T15:27:19","slug":"escenario-de-ficciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/psifiloartes.org\/?p=36","title":{"rendered":"ESCENARIO DE FICCIONES"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Lida Prypchan<\/strong><\/p>\n<p><a style=\"clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;\" href=\"https:\/\/psifiloartes.org\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/unnamed.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/psifiloartes.org\/wp-content\/uploads\/2014\/01\/unnamed.jpg\" width=\"323\" height=\"215\" border=\"0\" \/><\/a><\/p>\n<p>En este inmenso escenario de ficciones existen dos tipos de personajes, que producen un estado que oscila entre la maravilla y el terror, ellos son: el prepotente y el optimista a ultranza.<\/p>\n<p>En el primer caso, el prepotente es un individuo que juega a ser imprescindible. Su actitud se vuelve persistente, porque la que tiene moment\u00e1neamente logra vender su imagen. Pero si se le analiza con m\u00e1s detenimiento, se observa que sus razonamientos han perdido toda perspectiva, porque muy confundido debe estar para no darse cuenta de tres cosas: la primera, que su actitud manifiesta de seguridad es inferioridad; la segunda, que son muchas las puertas que se le cierran; y la tercera, que el ser humano frente al universo es una diminuta part\u00edcula destinada a morir y, que por esta sencilla raz\u00f3n uno no tiene m\u00e1s derecho que a ser humilde y condescendiente.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la filosof\u00eda china, la condescendencia es una de las mayores virtudes que puede poseer el hombre y, consiste en disponibilidad exterior y firmeza interior; en el prepotente sucede lo contrario: hay dureza exterior y debilidad interior.<\/p>\n<p>El hombre mientras m\u00e1s estudioso, m\u00e1s tiende a considerar que sabe poco, precisamente porque se da cuenta de que le falta mucho por aprender. Por el contrario, el pedante cree que sabe mucho, se jacta de saber y suele tener una actitud descalificadora. Dem\u00e1s est\u00e1 decir que, en esta sociedad, los prepotentes est\u00e1n en su salsa, porque se toman demasiado en cuenta las apariencias, la verborrea, el bigote grueso, el porte cient\u00edfico consumado.<\/p>\n<p>A la mayor\u00eda de los individuos estudiosos que he conocido, no los he visto salir de un rinc\u00f3n, cada vez que se desea hacer algo nuevo, salen con mil peros, obst\u00e1culos, es decir, el trabajo lo hacen los otros; no s\u00f3lo es que no hacen nada, sino que obstaculizan las iniciativas de los pocos que quieren hacer algo. \u00bfY c\u00f3mo no se va a arrinconar y relegar a este tipo de individuos, si en el fondo socialmente se rechaza el estudio y el trabajo?<\/p>\n<p>Por dar un ejemplo: a los ni\u00f1os no se les inculca amor a la lectura, a la m\u00fasica, por el contrario, los sientan como aut\u00f3matas ante la televisi\u00f3n a ver pel\u00edculas de guerra, pel\u00edculas policiales con alto contenido agresivo, espacios publicitarios y programas que estimulan la promiscuidad. Crecen pensando que la promiscuidad no tiene consecuencias, que la muerte es s\u00f3lo un juego y que lo m\u00e1s importante es obtener dinero por cualquier medio para consumir todo lo que les venga en gana\u2026 \u00a0\u00a0as\u00ed sean productos in\u00fatiles e incluso nocivos para la salud.<\/p>\n<p>En el segundo caso, los optimistas a ultranza, son los individuos que salieron de la depresi\u00f3n y, quedaron atrapados por este medio estimulante, a fuerza de recetas estadounidenses para conseguir la felicidad. Abundan libros de autoayuda con t\u00edtulos como: \u201c<em>No diga s\u00ed cuando quiere decir no<\/em>\u201d o a la inversa \u201c<em>No diga no cuando quiere decir s\u00ed\u201d<\/em>, \u201c<em>Qu\u00e9 dice usted despu\u00e9s de decir hola<\/em>\u201d, \u201c<em>C\u00f3mo ser rico en veinte d\u00edas<\/em>\u201d, \u201c<em>C\u00f3mo dejar de ser fr\u00edgida en una semana<\/em>\u201d, \u201c<em>C\u00f3mo desembarazarse de un marido manipulador en cuatro d\u00edas y medio<\/em>\u201d, \u201c<em>Yo estoy bien, t\u00fa est\u00e1s bien<\/em>\u201d, \u201c<em>Yo estoy mal, t\u00fa est\u00e1s bien<\/em>\u201d, \u201c<em>Yo estoy mal, t\u00fa est\u00e1s peor<\/em>\u201d, \u201c<em>C\u00f3mo curar la oligofrenia profunda en cuatro noches<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>La impresi\u00f3n que me producen estos libros, es el haber sido escritos por aventureros que se aprovechan de los individuos influenciables e inseguros. En uno de esos libros recuerdo haber le\u00eddo en su pr\u00f3logo, que el autor en una oportunidad hab\u00eda sido millonario y luego meses m\u00e1s tarde, hab\u00eda quedado en la calle y despu\u00e9s, en meses hab\u00eda vuelto a ser millonario, gracias a su mente positiva.<\/p>\n<p>Los pol\u00edticos deber\u00edan leerse estos libros, a ver si con magia, se puede salir de la mentira en que se vive.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Lida Prypchan En este inmenso escenario de ficciones existen dos tipos de personajes, que producen un estado que oscila entre la maravilla y el terror, ellos son: el prepotente y el optimista a ultranza. En el primer caso, el prepotente es un individuo que juega a ser imprescindible. 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