{"id":29,"date":"2014-02-04T00:23:00","date_gmt":"2014-02-04T00:23:00","guid":{"rendered":"https:\/\/psifiloartes.org\/?p=29"},"modified":"2018-05-17T05:36:43","modified_gmt":"2018-05-17T05:36:43","slug":"detras-de-la-puerta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/psifiloartes.org\/?p=29","title":{"rendered":"DETR\u00c1S DE LA PUERTA"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Lida Prypchan<\/strong><br \/>\n<a style=\"clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;\" href=\"href=\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/psifiloartes.org\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/BEHIND-THE-DOOR.jpg\" width=\"327\" height=\"326\" border=\"0\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b><\/b><span style=\"font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14px; font-style: italic;\">(Sobre\u00a0la pel\u00edcula \u201cDetr\u00e1s de la Puerta\u201d dirigida por Liliana Cavani)<\/span><\/p>\n<p>B\u00e1rbara no se despert\u00f3 para hablar de su miedo a las puertas y \u00e9stas le depararon dos sorpresas: una que le cost\u00f3 el divorcio y otra que le cost\u00f3 la vida; un conductor del sue\u00f1o hacia la muerte y de su hija hacia el diablo. La primera vez, encontr\u00f3 a su esposo en la cama con otro, no precisamente tejiendo; la segunda, a su segundo esposo Enrico haciendo el amor con su hija Nina, de 15 a\u00f1os, quien ya a los trece hab\u00eda sido seducida por \u00e9ste, crey\u00e9ndolo su padrastro y siendo en realidad su padre.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s siniestro del asunto es que, a B\u00e1rbara no solamente las puertas le jugaron malas tretas, su misma hija, a quien consideraba su rival, la envenen\u00f3, simulando un suicidio y manipul\u00f3 a su abuela, logrando culpar y encarcelar a Enrico, para que fuera nada m\u00e1s para ella. Tambi\u00e9n logr\u00f3 encerrar a su abuela en la habitaci\u00f3n para siempre. Igual de premeditado era su oficio: cobraba porcentajes a los prost\u00edbulos por atraer clientes al lugar y, ese dinero Enrico lo entregaba a los guardias para que la espiaran.<\/p>\n<p>Un joven estadounidense se interpone entre ellos, huyendo con Nina a Italia, donde se casan, hasta que un buen d\u00eda Enrico aparece en Italia y Nina termina march\u00e1ndose de regreso a Marruecos con \u00e9l (que es donde transcurre la mayor parte de la trama) y, lugar que adem\u00e1s personifica maravillosamente el sentir de Enrico y Nina. En efecto, mejor no pudo ser la escogencia del lugar para esta relaci\u00f3n pasional y sadomasoquista.<\/p>\n<p>Marruecos con sus enigm\u00e1ticos silencios, que s\u00f3lo ceden al placer y al dinero, con sus misteriosos ojos que persiguen por las calles, que seducen hasta la complicidad unas veces, hasta la perversi\u00f3n otras, para tristemente terminar siendo g\u00e9lidos e inescrutables \u00a1c\u00f3mo me recuerda la fascinaci\u00f3n que sent\u00eda al leer \u201c<em>El Cuarteto de Alejandr\u00eda<\/em>\u201d!<\/p>\n<p>Desde el primero hasta el \u00faltimo momento Cavani \u00a0logra mantener la atenci\u00f3n, la tensi\u00f3n y, en cierta forma, la desesperaci\u00f3n del espectador pues, a cada paso se van encontrando piezas que faltaban para ir armando el rompecabezas.<\/p>\n<p>Es innegable que esta producci\u00f3n transmite lecciones. Una de ellas es sobre la fuerza de la costumbre. Otra se refiere al amor como sistema carcelario cuando no se puede dominar al monstruo de la posesividad.<\/p>\n<p>Albert Camus, escritor nacido en Argelia &#8211; que limita al oeste con Marruecos -, se refiri\u00f3 en varias ocasiones a la fuerza de la costumbre en \u201cEl Extranjero\u201d. Nina, de hecho, no pudo rehacer su vida, pues esta hab\u00eda quedado marcada por el tipo de vida que llev\u00f3 con Enrico, ya se hab\u00edan acostumbrado a herirse y luego amarse, a intentar suicidios para mejor manipularse, lo cual en conclusi\u00f3n era su manera de mantener viva su relaci\u00f3n. Id\u00e9nticamente, Enrico se acostumbr\u00f3 a esperarla en la c\u00e1rcel y hacerle escenas tr\u00e1gicas de celos. La abuela tampoco pudo escapar a la costumbre, pues efectivamente se acostumbr\u00f3 a vivir irremediablemente en una misma habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El amor (m\u00e1s bien la posesi\u00f3n) como sistema carcelario, se expresa en todas las exigencias que se hacen \u201cen nombre del amor\u201d, hasta convertir la relaci\u00f3n en una prisi\u00f3n en la que s\u00f3lo ingresan dos personas, porque s\u00f3lo hay cupo para dos. En el caso\u00a0 de Nina, ella logr\u00f3 con su maquiavelismo encerrar a Enrico para, de esta manera, sentirse segura de su amor. En otras ocasiones algunas personas convierten su hogar en una c\u00e1rcel; tambi\u00e9n existen personas que simbolizan las prisiones.<\/p>\n<p>La tercera lecci\u00f3n se refiere a la necesidad de cuidarse al andar y ser oportuno al abrir puertas o mirar detr\u00e1s de ellas; se deber\u00edan respetar las puertas y a veces hasta ser\u00eda mejor no abrirlas.<\/p>\n<p>Enrico y Nina estaban m\u00e1s all\u00e1 del bien y del mal, debati\u00e9ndose entre la demencia y la locura, atados por mil secretos y una pasi\u00f3n desenfrenada que no respet\u00f3 ni madre, ni abuela, ni leyes, ni nexos.<\/p>\n<p>Lo cierto es que situaciones como \u00e9sta y a\u00fan m\u00e1s complicadas pueden suceder, pues la imaginaci\u00f3n no llega a superar la realidad. \u00a1Cosas m\u00e1s inveros\u00edmiles se ven en esta selva de cemento!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Lida Prypchan (Sobre\u00a0la pel\u00edcula \u201cDetr\u00e1s de la Puerta\u201d dirigida por Liliana Cavani) B\u00e1rbara no se despert\u00f3 para hablar de su miedo a las puertas y \u00e9stas le depararon dos sorpresas: una que le cost\u00f3 el divorcio y otra que le cost\u00f3 la vida; un conductor del sue\u00f1o hacia la muerte y de su hija &hellip; <\/p>\n<p><a class=\"more-link btn\" href=\"https:\/\/psifiloartes.org\/?p=29\">Seguir leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":208,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-29","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","nodate","item-wrap"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/29","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=29"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/29\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":601,"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/29\/revisions\/601"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/208"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=29"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=29"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/psifiloartes.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=29"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}