{"id":28,"date":"2014-02-04T00:24:00","date_gmt":"2014-02-04T00:24:00","guid":{"rendered":"https:\/\/psifiloartes.org\/?p=28"},"modified":"2018-05-17T04:17:28","modified_gmt":"2018-05-17T04:17:28","slug":"dias-felices","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/psifiloartes.org\/?p=28","title":{"rendered":"DIAS FELICES"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Lida Prypchan<\/strong><\/p>\n<p><a style=\"clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;\" href=\"https:\/\/psifiloartes.org\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/MIC_gray1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/psifiloartes.org\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/MIC_gray1.jpg\" width=\"307\" height=\"230\" border=\"0\" \/><\/a><\/p>\n<p>Le hab\u00eda llegado el momento de la sabidur\u00eda al se\u00f1or H., despu\u00e9s de tanto esperar llevando adelante una vida de recluso, ins\u00edpida y sin sentido. Pudo comprender el sentir de su esposa, la acertada decisi\u00f3n de no gastar la energ\u00eda antes de tiempo y lo m\u00e1s importante, entendi\u00f3 que hay un momento en el cual el hombre sabe qui\u00e9n es, es decir, hay un momento en que puede ver su destino con claridad.<\/p>\n<p>No hay lugar a dudas; antes de ese momento crucial, hay una intuici\u00f3n que encamina instintivamente las acciones, pero jam\u00e1s se asemeja a la claridad, a la inmensa luz que aporta el instante de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ante semejante situaci\u00f3n se encontraba nuestro personaje &#8211; el se\u00f1or H. &#8211; demasiado contento para poder creer que hab\u00eda sido merecedor de conocer su verdad mucho antes de morir. Sucede que, en el instante de morir muchas personas conocen el sentido de su vida.<\/p>\n<p>Muy triste es la circunstancia de aquellos que mueren sin saber a qu\u00e9 han venido, aunque pens\u00e1ndolo mejor, quiz\u00e1s m\u00e1s doloroso debe ser experimentar la revelaci\u00f3n s\u00f3lo en el instante del definitivo adi\u00f3s.<\/p>\n<p>El se\u00f1or H. estaba feliz y a sus cincuenta y cinco a\u00f1os, recordaba su infancia marcada por la ausencia de seres queridos, por la desprotecci\u00f3n, por los m\u00faltiples caminos que tuvo que recorrer solo y que tanta huella dejaron en el resto de las etapas de su vida; recordaba su adolescencia refugiada en la m\u00fasica y la lectura, buscando alegr\u00edas ajenas y escritas porque aquello que lo rodeaba no eran alegr\u00edas, o eran alegr\u00edas cuyo fondo era doloroso, como dolorosas y agrietadas eran las calles de su infancia y su adolescencia.<\/p>\n<p>Durante su juventud so\u00f1aba con vivir en tierras extra\u00f1as. En las tierras extra\u00f1as los hombres tambi\u00e9n sufr\u00edan. En aquella \u00e9poca \u00e9l se mostraba como en las fotograf\u00edas: feliz, sonriendo, un rato le\u00eda, otro estudiaba m\u00fasica, siempre viviendo en soledad que no sent\u00eda, c\u00f3mo pod\u00eda hacer comparaciones si nunca hab\u00eda vivido en compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Para escribir sus canciones tuvo mil empleos insignificantes; empleos sin color estaban disponibles para los ociosos y hambrientos j\u00f3venes como \u00e9l. Despu\u00e9s de m\u00e1s de veinticinco a\u00f1os estudiando, cantando a solas, mostrando sus creaciones, recibiendo negativas, trabajando en cualquier cosa, un d\u00eda s\u00e1bado, encontr\u00f3 un trabajo importante por cierto, que acept\u00f3 y como nunca hab\u00eda mostrado su talento, \u00e9ste se encontraba concentrado en su ser.<\/p>\n<p>Esa primera noche fue maravillosa, durante su actuaci\u00f3n cant\u00f3 bellas canciones, todas lentas porque lenta es la tristeza, lento hab\u00eda sido el dolor a lo largo de su vida, lentas eran las canciones, pero muy sentidas, y su melodiosa voz recorr\u00eda los mil rincones del amplio recinto y parec\u00eda entrar en el alma de cada uno de sus oyentes, pod\u00eda sentir su dolor concentrado transform\u00e1ndose en ternura y la sala se fue llenando.<\/p>\n<p>En un recinto en el cual nunca se hab\u00eda presenciado tanta conmoci\u00f3n, hab\u00eda alegr\u00eda; el alborozo que llega sin preparativos. Todo lo que nunca pudo cantar el se\u00f1or H. en sus largos a\u00f1os de entrenamiento y fracaso, lo cant\u00f3 esa noche y sus ojos no pod\u00edan llorar, s\u00f3lo se empa\u00f1aban con la melancol\u00eda.<\/p>\n<p>As\u00ed transcurrieron varias noches &#8211; casi cinco noches &#8211; en las que pudo compartir su soledad con la soledad de los restantes hombres del mundo hasta que en la quinta noche, no acostumbrado a tanta alegr\u00eda junta, el se\u00f1or H. muri\u00f3 con una sonrisa en los labios, los ojos vidriosos de j\u00fabilo mezclado con tristeza, mientras tarareaba una de sus canciones preferidas: \u201cD\u00edas felices\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Lida Prypchan Le hab\u00eda llegado el momento de la sabidur\u00eda al se\u00f1or H., despu\u00e9s de tanto esperar llevando adelante una vida de recluso, ins\u00edpida y sin sentido. 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