{"id":24,"date":"2014-02-06T00:32:00","date_gmt":"2014-02-06T00:32:00","guid":{"rendered":"https:\/\/psifiloartes.org\/?p=24"},"modified":"2018-05-17T02:58:43","modified_gmt":"2018-05-17T02:58:43","slug":"musica-para-dos-extranos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/psifiloartes.org\/?p=24","title":{"rendered":"M\u00daSICA PARA DOS EXTRA\u00d1OS"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Lida Prypchan<\/strong><\/p>\n<p><a style=\"clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;\" href=\"https:\/\/psifiloartes.org\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/MUSIC-FOR-TWO-STRANGERS_02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/psifiloartes.org\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/MUSIC-FOR-TWO-STRANGERS_02.jpg\" width=\"304\" height=\"229\" border=\"0\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b><\/b><span style=\"font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14px; font-style: italic;\">Dedico este art\u00edculo a Fredy Luis Carambola quien, despu\u00e9s de escuchar las canciones<br class=\"kix-line-break\" \/>\u201cLa Noche de Anoche\u201d y \u201cAl D\u00eda Siguiente\u201d, sali\u00f3 a tomarse un caf\u00e9 y m\u00e1s nunca volvi\u00f3.<\/span><\/p>\n<p>Cuando se conocieron ya era medianoche. All\u00ed sentados, dejaban pasar los minutos, taciturnos, en el t\u00edmido hielo. Los minutos transcurr\u00edan y la incomodidad aumentaba. Lleg\u00f3 el \u00faltimo minuto y, casi sin hablar, se despidieron. Qu\u00e9 mujer tan rara, fue lo que pens\u00f3 en aquel instante Arist\u00f3bulo. Qu\u00e9 hombre tan t\u00edmido, fue lo que pens\u00f3 Elisa al despedirlo con la mirada.<\/p>\n<p>En otra oportunidad o casualidad, como la llamar\u00eda Arist\u00f3bulo (si es que existen esos acontecimientos que llamamos casualidades), se encontraron en una fiesta en casa de Elisa. Ella estaba tan sonriente y tan deseosa de comenzar una conversaci\u00f3n. Parec\u00eda otra persona, esta vez hab\u00eda obviado la antipat\u00eda que tuvo cuando por primera vez se vieron, pens\u00f3 \u00e9l. En sus ojos se notaba un acercamiento, una reconciliaci\u00f3n sin motivo; luego se encontraron caminando hacia un mismo sitio.<\/p>\n<p>De repente, Elisa le dijo que ir\u00eda con \u00e9l hasta el fin del mundo. Lo que ella no sab\u00eda era que realmente ir\u00edan hasta el fin del mundo y quiz\u00e1 un poco m\u00e1s all\u00e1. A partir de este momento, las casualidades dejaron de presentarse. Los dos actuaban con premeditaci\u00f3n y alevos\u00eda<\/p>\n<p>Elisa era, debido a la excitaci\u00f3n, la que se impon\u00eda a su nuevo y extra\u00f1o amigo Arist\u00f3bulo, y ella era demasiado astuta para no usar su seducci\u00f3n; \u00e9l por su parte era demasiado listo y demasiado h\u00e1bil como para ser tan accesible. Uno de los medios de seducci\u00f3n m\u00e1s eficaces es la invitaci\u00f3n a la lucha, pensaba Elisa. Una de las mejores respuestas a este tipo de invitaci\u00f3n era no aceptarla, pensaba Arist\u00f3bulo.<\/p>\n<p>Pero ella no escatimaba el uso de un ventilador para sus fines. As\u00ed, un d\u00eda, invit\u00f3 a su amigo, le sirvi\u00f3 un trago y al sentarse Elisa encendi\u00f3 el ventilador, mientras Arist\u00f3bulo observaba, en el aire, la tela del vestido y un poco m\u00e1s entre sus piernas. Sin embargo, nada lograba sacar de sus casillas a su invitado.<\/p>\n<p>En otra ocasi\u00f3n, portando medias de nylon grises, en el carro comenz\u00f3 a arreglar el ruedo de su falda. Lo que luego pas\u00f3, nadie lo sabe. Lo cierto fue que esta relaci\u00f3n pas\u00f3 por varias etapas: la pasional, la espiritual, la vengativa, la estacionaria, la existencial, la intelectual, la cinematogr\u00e1fica, la teatral, y as\u00ed muchas m\u00e1s.<\/p>\n<p>En una ocasi\u00f3n se encontraban en una etapa bastante dif\u00edcil: la llamaban la etapa dubitativa. Seg\u00fan Arist\u00f3bulo, hab\u00edan llegado a ese estado de malas relaciones por exceso de palabras, explicaciones y peleas. Era la maldita posesi\u00f3n que lo sofocaba y lo llevaba a imponer su dominio sobre Elisa. Eran sus celos hacia todo lo que a Elisa se acercara. Y ella, aunque no lo reconoc\u00eda, era presa de estos dos demonios tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Decidieron separarse. El tiempo se detuvo para los dos. Sin embargo, las casualidades se empezaron a presentar. Se encontraron en la calle y se fueron hasta la habitaci\u00f3n de ella. Ambos callaban inc\u00f3modos, como al momento de conocerse; ya las palabras no pod\u00edan ser usadas, conoc\u00edan sus limitaciones.<\/p>\n<p>Elisa se hab\u00eda comprado una rocola, de la que se disparaban las mil y una canciones, apropiadas para derretir cualquier voluntad por m\u00e1s endurecida que estuviese. (Al d\u00eda siguiente yo me sent\u00eda extra\u00f1o, me dol\u00eda el cuerpo, los ojos y los labios\u2026 yo te sent\u00eda en m\u00ed y hasta te o\u00eda hablando, te o\u00eda repetir promesas que olvidamos\u2026 que me qued\u00f3 de ti, que no pude olvidarte, que me qued\u00f3 de amar si amar no hace da\u00f1o\u2026) (Y as\u00ed callados, como que se comet\u00edan menos errores. As\u00ed no se pod\u00eda destruir lo que sent\u00edamos) \u00a0(Yo no comprend\u00eda lo que se sent\u00eda en tu mundo raro\u2026) (La noche de anoche\u2026 pero qu\u00e9 noche la de la noche\u2026 tantas cosas de momento sucedieron que me confundieron) (La puerta se cerr\u00f3 detr\u00e1s de ti y nunca m\u00e1s volviste a aparecer\u2026 y as\u00ed detr\u00e1s de ti se fue mi amor\u2026).<\/p>\n<p>A veces bailaban y sus manos solas hac\u00edan el amor. Y mir\u00e1ndose, sin hablar las cosas, parec\u00edan volver al lugar de antes, \u00e9poca en que a\u00fan exist\u00eda espontaneidad, una pizca de libertad de expresi\u00f3n y acci\u00f3n, y a ella le encantaba \u201cEl Beso\u201d, \u201cLa Resbalosa\u201d, y otras canciones. Elisa parec\u00eda m\u00e1s contenta. Era un amor extra\u00f1o, de dos seres extra\u00f1os que se hab\u00edan unido extra\u00f1\u00e1ndose para llenar de extra\u00f1eza esa relaci\u00f3n extra\u00f1a.<\/p>\n<p>\u00bfPor d\u00f3nde deambulan ahora? Es lo que yo me pregunto. Quiz\u00e1 se encuentran en un extra\u00f1o y rec\u00f3ndito pa\u00eds, habl\u00e1ndose con canciones y critic\u00e1ndose con ejemplos de las novelas que leen.<\/p>\n<p>E invariablemente segu\u00eda la canci\u00f3n: Al d\u00eda siguiente yo me sent\u00eda extra\u00f1o, me dol\u00eda el cuerpo, los ojos y los labios\u2026 qu\u00e9 me qued\u00f3 de ti que no pude olvidarte\u2026 que me qued\u00f3 de amar si amar no hace da\u00f1o\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Lida Prypchan Dedico este art\u00edculo a Fredy Luis Carambola quien, despu\u00e9s de escuchar las canciones\u201cLa Noche de Anoche\u201d y \u201cAl D\u00eda Siguiente\u201d, sali\u00f3 a tomarse un caf\u00e9 y m\u00e1s nunca volvi\u00f3. Cuando se conocieron ya era medianoche. All\u00ed sentados, dejaban pasar los minutos, taciturnos, en el t\u00edmido hielo. 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