{"id":175,"date":"2011-06-26T22:56:00","date_gmt":"2011-06-26T22:56:00","guid":{"rendered":"https:\/\/psifiloartes.org\/?p=175"},"modified":"2018-07-08T20:32:20","modified_gmt":"2018-07-08T20:32:20","slug":"la-locura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/psifiloartes.org\/?p=175","title":{"rendered":"LA LOCURA"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Lida Prypchan<\/strong><\/p>\n<p>Como cada a\u00f1o, previamente al comienzo de clases, en la C\u00e1tedra de Salud Mental se distribuyeron los temas a exponer, excepto uno: el tema de la locura y su comparaci\u00f3n con la llamada \u201c<em>normalidad<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>En una reuni\u00f3n en la cual se med\u00edan las aptitudes para poder brindar una clase excelente y sobretodo original, fue electo el doctor Klaus, un sesent\u00f3n exc\u00e9ntrico con cara de loco y de profesi\u00f3n psiquiatra. Necesito agregar que alrededor de todo este asunto hab\u00eda gran expectativa ya que al profesor se le daba toda libertad de decir lo que pensara aunque fuese una verdadera locura.<\/p>\n<p>El d\u00eda pautado para el tema, entr\u00f3 al auditorio el doctor Klaus, con pasos lentos y semblante preocupado y explic\u00f3:<\/p>\n<p>Me preocupa que me hayan elegido para dar esta clase porque pienso que lo hicieron por considerarme muy extravagante para ser cuerdo o normal. Y me preocupo no por lo que piensen de m\u00ed, sino por el errado concepto que deben tener los profesores, y quiz\u00e1s muchos de los alumnos, sobre la locura.<\/p>\n<p>Empezar\u00e9 dando una definici\u00f3n convencional sobre la salud mental o la normalidad en un ser humano. <em>Normal<\/em> es aquel que se ajusta a ciertas normas sociales fijadas de antemano. Las definiciones de la salud mental propuestas por los expertos, por lo general, arriban a la noci\u00f3n de conformismo.<\/p>\n<p>Conformismo, sociol\u00f3gicamente definido, es la actitud individual que corresponde al m\u00e1ximo grado de adaptaci\u00f3n social y constituye su forma m\u00e1s corriente. Es contrario a rebeld\u00eda. Tambi\u00e9n es cierto que entre el esfuerzo y las ideas del rebelde y las del conformista hay un gran trecho. Hay dos tipos de conformistas: los que tienen ideas propias y los que carecen de ellas.<\/p>\n<p>El que las posee y lucha una vez, y es derrotado en su intento, carece de la voluntad requerida para luchar de nuevo y termina conform\u00e1ndose: ese es el primer tipo de conformista. El segundo no tiene ideas para llevar adelante rebeliones, y aunque tuviese la voluntad necesaria para la lucha, de nada le servir\u00eda. \u00c9l simplemente acepta lo establecido porque desconoce la posibilidad de proponer alternativas, que hasta podr\u00edan ser mejores.<\/p>\n<p>Mientras tanto, ser rebelde significa luchar por establecer un criterio que alguien, un ind\u00f3cil, piensa que podr\u00eda ser mejor, m\u00e1s justo, m\u00e1s equitativo, m\u00e1s acertado.<\/p>\n<p>Hay dos tipos de rebeldes: los verborreicos y los silenciosos. Un ejemplo del primero, es el l\u00edder pol\u00edtico que surge de la nada por sus ideas reformadoras expresadas en forma de promesas. Un ejemplo de los rebeldes silenciosos son algunas mujeres casadas que tienen la virtud de aparentar que aceptan lo que se les dice y en realidad hacen lo que les parece.<\/p>\n<p>El conformista no nace, lo hacen. A partir del nacimiento las personas \u201c<em>conformes<\/em>\u201d son criadas en la corriente de ir progresivamente admitiendo, registrando y luego actuando sobre las cosas que sus padres pensaron, sintieron y posteriormente le ense\u00f1aron como \u201c<em>correctas<\/em>\u201d. Junto con esto, se aprende el rol social, \u201c<em>instrumental masculino<\/em>\u201d o \u201c<em>expresivo femenino<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Si todo se desarrolla bien en la familia y en la escuela, el individuo llega al punto de la crisis de identidad de la adolescencia en la que hace un balance de todo lo que lo ha condicionado hasta ese momento, de todo aquello con que ha sido atiborrado. Luego \u00e9l mismo se proyecta un futuro \u201c<em>independiente<\/em>\u201d, pero, necesariamente lo reduce a lo convencionalmente aceptado.<\/p>\n<p>A partir de all\u00ed, vive cuarenta o cincuenta a\u00f1os en ese mismo estado de conformidad, aunque por un proceso de acrecentamiento se convierte en m\u00e1s \u201c<em>experimentado<\/em>\u201d, m\u00e1s \u201c<em>prudente<\/em>\u201d, dice que sabe lo que \u201c<em>es<\/em> <em>mejor<\/em>\u201d para \u00e9l y para la mayor\u00eda de las personas. Vive de este modo en la aprobaci\u00f3n social y luego muere. Es conocido, poco recordado y r\u00e1pidamente olvidado. Esta es la fastidiosa vida de los socialmente considerados \u201c<em>mentalmente sanos<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Para decirlo de otra manera: desde la matriz, pasamos al nacer al casillero de la familia, desde la cual avanzamos al casillero de la escuela, despu\u00e9s de casi doce a\u00f1os en ella, estamos tan habituados al encasillamiento, que en adelante por falta de imaginaci\u00f3n, continuamos esta c\u00f3mica situaci\u00f3n erigiendo nuestro propio casillero, hasta que finalmente nos introducen en el ata\u00fad.<\/p>\n<p>Al rebelde, al que llaman loco por sus ideas, a ese lo encierran porque dice demasiadas verdades, la cuales a nadie le conviene o\u00edr, y lo encierran tambi\u00e9n porque sienten envidia de verlo tan inteligente y fuera de lo com\u00fan, porque yo les digo algo: ning\u00fan hombre conforme ha inventado algo, ha revolucionado algo.<\/p>\n<p>Gracias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Lida Prypchan Como cada a\u00f1o, previamente al comienzo de clases, en la C\u00e1tedra de Salud Mental se distribuyeron los temas a exponer, excepto uno: el tema de la locura y su comparaci\u00f3n con la llamada \u201cnormalidad\u201d. 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