{"id":173,"date":"2011-07-10T23:08:00","date_gmt":"2011-07-10T23:08:00","guid":{"rendered":"https:\/\/psifiloartes.org\/?p=173"},"modified":"2018-07-08T15:24:01","modified_gmt":"2018-07-08T15:24:01","slug":"un-preso-sin-carcel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/psifiloartes.org\/?p=173","title":{"rendered":"UN PRESO SIN C\u00c1RCEL"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Lida Prypchan<\/strong><br \/>\n<a style=\"clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;\" href=\"https:\/\/3.bp.blogspot.com\/-d-jK9ADHc30\/Uct0pLIQq1I\/AAAAAAAAROg\/6G9ZOtsCENs\/s1600\/Captive_without_+jail.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/3.bp.blogspot.com\/-d-jK9ADHc30\/Uct0pLIQq1I\/AAAAAAAAROg\/6G9ZOtsCENs\/s640\/Captive_without_+jail.jpg\" alt=\"\" width=\"349\" height=\"250\" border=\"0\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b><\/b><span style=\"font-family: 'Times New Roman'; font-size: 14px; font-style: italic;\">El Nacional, 26 de Agosto de 1984<\/span><\/p>\n<div><\/div>\n<div>\n<p>Hasta que tuvo treinta y dos a\u00f1os pudo percibir que durante toda su vida hab\u00eda sido un presidiario. Desde las experiencias m\u00e1s tiernas y nobles, hasta las m\u00e1s crueles e injustas, estuvo considerando para llegar a esta conclusi\u00f3n. Y era para \u00e9l una conclusi\u00f3n seria e importante, quiz\u00e1s la m\u00e1s importante de su vida, porque a partir de ese momento su manera de pensar cambiar\u00eda.<\/p>\n<p>No era pesimismo. Tampoco era una \u201c<em>cruda realidad<\/em>\u201d. Era simplemente un hecho que suced\u00eda dentro de \u00e9l, que lo aceptaba como tal, y al que podr\u00eda sin ning\u00fan trauma, adaptar su vida de acuerdo a la ense\u00f1anza que le hab\u00eda proporcionado esta conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Dec\u00eda que no era ni pesimismo ni cruda realidad porque \u00e9sas eran simples expresiones que todos repet\u00edan y que aquello que para otros era la realidad, para \u00e9l era ficci\u00f3n. Esas palabras no eran m\u00e1s que formulismos que circunscrib\u00edan la aventura de vivir a situaciones estereotipadas, incapaces de expresar la realidad de una persona. Por eso su realidad era indescriptible y hasta incomprensible para los dem\u00e1s, y a veces hasta para \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>\u00c9l no cre\u00eda en el libre albedr\u00edo. Uno hac\u00eda y pensaba seg\u00fan la sociedad, la familia y lo que otras tantas instituciones pautaban. La libertad era muy relativa. Demasiados mecanismos lo atan a uno para formar parte del mont\u00f3n, y si deseas salirte de la raya\u2026\u00a1cataplum!\u2026\u00a0 te cae encima la censura, los dedos \u00edndices te se\u00f1alan, y pasas a tener mala reputaci\u00f3n, a aguantarte los sermones conservadores, las malas caras, \u00a1d\u00edgame los suspiros de tristeza de los seres queridos que supuestamente \u201c<em>lo comprenden a uno<\/em>\u201d! Todo ello se erige en la c\u00e1rcel de los muy sinceros, en fin\u2026 \u00a0\u00a0\u00a0es lo que hay\u2026<\/p>\n<p>\u00c9l siempre fue un bicho raro, ciertamente no por su aspecto. Era la cantidad de comportamientos que lo describ\u00edan y que lo diferenciaban de los dem\u00e1s. Y que \u00e9l bien sab\u00eda, porque hab\u00eda estudiado Psicolog\u00eda y sab\u00eda que para el ser humano es muy importante sentirse aprobado, sentirse apoyado, sentirse importante, sentirse amado.<\/p>\n<p>Nadie sent\u00eda esto por \u00e9l y era quiz\u00e1s su mayor orgullo. Tambi\u00e9n all\u00ed estaba preso. Era preso de su orgullo, de la confianza en s\u00ed mismo. A veces ca\u00eda en estados de ensimismamiento y con orgullo acariciaba su gran conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Se dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u201c<em>Primero, fui preso de mi incapacidad de manejarme yo mismo y de mi ignorancia. Mis padres, de buena voluntad, me socorrieron, me ense\u00f1aron para hacer de m\u00ed un presidiario de por vida &#8211; quiz\u00e1s hasta sin ellos quererlo &#8211; de sus decisiones y opiniones, en fin, de su mentalidad.<\/em><\/p>\n<p><em>Luego en el colegio, me hicieron preso de una persona extra\u00f1a a quien me hac\u00edan llamar maestra, y la pobre tambi\u00e9n era mi presidiaria, ya que buena parte de su paciencia y sus estados de \u00e1nimo estaban en mis manos. <\/em><\/p>\n<p><em>A veces la fastidiaba en exceso, probablemente era para que se diera cuenta de que ambos est\u00e1bamos presos, y para que desistiera de la idea de convertirme en un ni\u00f1o educado, porque yo era preso de mi rebeld\u00eda y de mi desgano por aprender. Si me molestaba mucho y segu\u00eda insistiendo, empezaba a llorar, para dejarle bien claro, que ella era una presidiaria de mi llanto y de su compasi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando bes\u00e9 por primera vez, me convert\u00ed en un preso de los besos. Cuando hice mi primer derroche de sexualidad &#8211; por cierto sin amor &#8211; me encerr\u00e9 para siempre en los garrotes del placer. Y cuando lo hice con amor, me entregu\u00e9 yo solito a la preciosa c\u00e1rcel del amor, en la que me encierro para ser feliz y compartir bellos momentos.<\/em><\/p>\n<p><em>Y luego conoc\u00ed la amistad y me hice preso de mi amigo, ese alguien especial, con quien contaba incondicionalmente.<\/em><\/p>\n<p><em>Despu\u00e9s empec\u00e9 a trabajar, y vi como mis horas pasaban lentamente en manos del deber, en manos de lo correcto para los dem\u00e1s e incorrecto para m\u00ed. Y as\u00ed, me hice preso de mi silencio, de lo que no se me permit\u00eda expresar sin formar un berrinche, de mis secretos; tambi\u00e9n de mis opiniones, distintas a las de los otros.<\/em><\/p>\n<p><em>Luego me cas\u00e9, y mis hijos se adue\u00f1aron de mi c\u00e1rcel, y puedo jurar que al educarlos he tratado de no atarlos a m\u00ed, de dejarlos decidir de qu\u00e9 ser\u00e1n presos. Por lo menos, puedo jactarme de no haberlos obligado a seguir al gigante del deber. Me gusta que conserven su espontaneidad de ni\u00f1os aut\u00e9nticos. Y ahora, soy su presidiario: mi vida y mis decisiones dependen de ellos. Esto tiene, analiz\u00e1ndolo fr\u00edamente, sus ventajas y sus desventajas.<\/em><\/p>\n<p><em>Las ventajas: me han dado grandes felicidades, me han ense\u00f1ado a ser tierno de nuevo, me han ense\u00f1ado cambiar mi cr\u00edtica a mis padres, ahora m\u00e1s bien los comprendo; me han ense\u00f1ado verdaderamente lo que es el deber, me han dado una lecci\u00f3n de amor.<\/em><\/p>\n<p><em>Las desventajas, son m\u00e1s de lo mismo: me han quitado la poca libertad que antes ten\u00eda, me han impedido estudiar de nuevo, me han atado a mi esposa justo en el momento que not\u00e9 que vivimos como hermanitos, en el momento en que al mirarnos lo que sent\u00edamos era cansancio\u2026\u00a0\u00a0 en fin\u2026\u00a0\u00a0 todo tiene sus pro y sus contra. Lo \u00fanico que s\u00e9, es que est\u00e9 triste o alegre, soy preso de m\u00ed mismo y lo mejor de todo es que soy un preso sin c\u00e1rcel<\/em>\u201d.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Lida Prypchan El Nacional, 26 de Agosto de 1984 Hasta que tuvo treinta y dos a\u00f1os pudo percibir que durante toda su vida hab\u00eda sido un presidiario. Desde las experiencias m\u00e1s tiernas y nobles, hasta las m\u00e1s crueles e injustas, estuvo considerando para llegar a esta conclusi\u00f3n. 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