{"id":110,"date":"2013-03-04T13:27:00","date_gmt":"2013-03-04T13:27:00","guid":{"rendered":"https:\/\/psifiloartes.org\/?p=110"},"modified":"2018-06-08T19:03:11","modified_gmt":"2018-06-08T19:03:11","slug":"el-pescador-y-su-alma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/psifiloartes.org\/?p=110","title":{"rendered":"EL PESCADOR Y SU ALMA"},"content":{"rendered":"<p><strong>Por Lida Prypchan<\/strong><br \/>\n<a style=\"clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;\" href=\"https:\/\/1.bp.blogspot.com\/-cx9wALip7po\/UeU8RkwfQZI\/AAAAAAAARdk\/hjGE8u8L14g\/s1600\/Happyness3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/1.bp.blogspot.com\/-cx9wALip7po\/UeU8RkwfQZI\/AAAAAAAARdk\/hjGE8u8L14g\/s1600\/Happyness3.jpg\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"250\" border=\"0\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b><\/b><span style=\"font-size: 14px;\"><strong><span style=\"font-family: 'Times New Roman'; font-style: italic;\">Un Relato de Oscar Wilde<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p>Todas las tardes el joven Pescador se internaba en el mar y arrojaba sus redes al agua.<\/p>\n<p>Cuando el viento soplaba desde tierra, no lograba pescar nada, porque era un viento mal\u00e9volo de alas negras y las olas se levantaban empin\u00e1ndose a su encuentro. Pero en cambio, cuando soplaba el viento en direcci\u00f3n a la costa, los peces sub\u00edan desde las verdes honduras y se met\u00edan nadando entre las mallas de la red y el joven Pescador los llevaba al mercado para venderlos.<\/p>\n<p>Todas las tardes sal\u00eda al mar y una de esas tardes, la red estaba tan pesada que apenas pudo subirla a la barca. Haciendo uso de todas sus fuerzas fue izando la red, hasta que se le marcaron en relieve las venas de los brazos. Poco a poco fue cerrando el c\u00edrculo de corchos, hasta que, por fin, apareci\u00f3 la red a flor de agua.<\/p>\n<p>Us\u00f3 todas sus fuerzas y logr\u00f3 sacar la red a flor de agua. No hab\u00eda en ella ning\u00fan pez, sino \u00fanicamente una sirenita que reposaba profundamente dormida.<\/p>\n<p>Tan bella era, que cuando la vio se quedo lleno de asombro, se inclin\u00f3 sobre el costado y la ci\u00f1\u00f3 con sus brazos. Y al tocarla, lanz\u00f3 ella un grito como una gaviota asustada, lo mir\u00f3 aterrorizada y luch\u00f3 intentando escapar. Pero \u00e9l no la dej\u00f3 marcharse.<\/p>\n<p>Ella empez\u00f3 a llorar y le dijo que era la hija \u00fanica de un rey, el cual estaba muy enfermo y viejo. \u00c9l le propuso soltarla s\u00f3lo si ella le promet\u00eda salir cada vez que \u00e9l la llamara y que adem\u00e1s cantara pues a los peces les gustaba el canto de la m\u00fasica de la gente del mar\u00a0 y de esta forma se llenar\u00edan sus redes.<\/p>\n<p>Ella acept\u00f3 y \u00e9l solt\u00f3 sus brazos y la dej\u00f3 partir.<\/p>\n<p>Todas las tardes el joven Pescador se internaba mar adentro, y llamaba a la sirena, y ella acud\u00eda invariablemente; sal\u00eda del agua y cantaba. En torno de ella nadaban los delfines, y las gaviotas le revoloteaban sobre la cabeza. Cantaba una canci\u00f3n maravillosa.<\/p>\n<p>Sin embargo, nunca se le acerc\u00f3 tanto que pudiera tocarla y cuando lo intentaba, ella se zambull\u00eda en el agua y no volv\u00eda a verla aquel d\u00eda.<\/p>\n<p>Pero un d\u00eda, cuando ya no aguantaba m\u00e1s, le dijo:<\/p>\n<p>\u2013 Sirenita, sirenita, te amo. Ac\u00e9ptame como novio, pues te amo. La sirenita movi\u00f3 su cabeza y le dijo: tienes alma humana; el pueblo marino no tiene alma; \u00fanicamente si despidieras tu alma, podr\u00eda amarte.<\/p>\n<p>Y de sus labios surgi\u00f3 un grito de alegr\u00eda y poni\u00e9ndose de pie en su barca extendi\u00f3 los brazos hacia la sirena y, le dijo:<\/p>\n<p>\u2013 Expulsar\u00e9 mi alma entonces seremos novios y, viviremos juntos en lo m\u00e1s profundo del mar y, me mostrar\u00e1s todo lo que has cantado y, yo har\u00e9 todo lo que quieras y, ya nunca podr\u00e1n separarse nuestras vidas.<\/p>\n<p>Y la sirenita ri\u00f3 alegremente, escondiendo el rostro entre las manos.<\/p>\n<p>Pero al pensarlo m\u00e1s detenidamente dijo: \u00bfc\u00f3mo me despedir\u00e9 de mi alma?<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, el pescador fue a casa del sacerdote y le plante\u00f3 su problema de la siguiente forma:<\/p>\n<p>\u2013 Padre, amo a una hija del mar y mi alma me impide conseguir mi deseo. D\u00edgame qu\u00e9 puedo hacer para despedir mi alma, pues verdaderamente no la necesito. \u00bfDe qu\u00e9 me sirve mi alma?\u00a0 No puedo verla. No puedo tocarla. No la conozco.<\/p>\n<p>\u2013 El amor del cuerpo es ruin &#8211; exclam\u00f3 el cura, frunciendo el ce\u00f1o &#8211; y los seres paganos que Dios permite que vaguen por el mundo, tambi\u00e9n son ruines y mal\u00e9ficos. \u00a1Malditos los faunos del bosque y, malditos los cantores del Mar! Los he o\u00eddo a veces en las noches, e intentan distraerme de mi rosario. Llaman a mi ventana levemente y r\u00eden y me susurran al o\u00eddo el cuento de sus placeres peligrosos. Me seducen con sus proposiciones y cuando me propongo rezar me hacen muecas. \u00a1Te digo que est\u00e1n perdidos, est\u00e1n perdidos!&#8230; Para ellos no hay cielo ni infierno y en ninguno lugar podr\u00e1n alabar el nombre del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>\u2013 Padre -replic\u00f3 el joven Pescador-, t\u00fa no sabes lo que dices. Una tarde captur\u00e9 en mis redes a la hija de un Rey del Mar. Y es m\u00e1s hermosa que la estrella de la ma\u00f1ana y m\u00e1s blanca que la luna. Yo dar\u00e9 mi alma por su cuerpo y renunciar\u00e9 al cielo por su amor. Contesta mi pregunta y d\u00e9jame ir en paz.<\/p>\n<p>\u00a1Atr\u00e1s, atr\u00e1s! Grit\u00f3 el cura. \u00a1Esa muchacha est\u00e1 perdida y te perder\u00e1s con ella!<\/p>\n<p>Y lo expuls\u00f3 de la casa parroquial sin darle la bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>Con el \u00e1nimo en el piso, el pescador se fue a la plaza de mercado y los que all\u00ed trabajaban, le preguntaron: \u00bfqu\u00e9 vendes?\u00a0 El joven les respondi\u00f3: Vendo mi alma, pues cansado de ella estoy. Y los mercaderes le respondieron: \u00bfde qu\u00e9 nos sirve un alma?\u00a0 No vale ni una vulgar moneda de plata.<\/p>\n<p>El joven pescador reflexion\u00f3 para s\u00ed: \u201c\u00a1Qu\u00e9 cosa tan extra\u00f1a!\u201d\u00a0 El sacerdote me dijo que el alma val\u00eda m\u00e1s que todo el oro del mundo y los mercaderes me dicen que no vale ni una vulgar moneda de plata.<\/p>\n<p>Luego decidi\u00f3 ir donde una bruja y cuando all\u00ed estaba le cont\u00f3 su problema. Ella le dijo que para eso ten\u00edan que bailar esa misma noche a la luz de la luna. Esa noche se encontraron en el sitio que ella le hab\u00eda indicado y comenzaron a bailar a la luz de la luna. Del otro lado de los bailarines, se oy\u00f3 el galopar de un caballo; pero sin que se viera caballo alguno.<\/p>\n<p>Luego observ\u00f3 que bajo la sombra de una roca hab\u00eda una figura que no estaba all\u00ed antes; era un hombre vestido con un traje de terciopelo negro. El joven pescador lo observaba como prendido de un hechizo. Finalmente, sus ojos chocaron y donde quiera que bailasen, le parec\u00eda que los ojos de aquel hombre estaban clavados en \u00e9l.<\/p>\n<p>De pronto, un perro ladr\u00f3 en el bosque y los bailarines se detuvieron y fueron subiendo de a dos en dos, para besar las manos del hombre. Mientras lo hac\u00edan, una sonrisa se dibuj\u00f3 levemente en sus labios altivos. Pero hab\u00eda cierto desd\u00e9n en el gesto y los ojos del hombre continuaban fijos en el joven Pescador.<\/p>\n<p>\u00a1Ven! \u00a1Ador\u00e9moslo! \u2013 murmur\u00f3 la Bruja tirone\u00e1ndolo hacia arriba.<\/p>\n<p>El Pescador sinti\u00f3 un gran deseo de hacer lo que ella le ped\u00eda y la sigui\u00f3. Pero cuando estuvo cerca de \u00e9l, sin saber por qu\u00e9, hizo la se\u00f1al de la cruz, invocando el Nombre Santo.<\/p>\n<p>Luego de lo cual, aquel extra\u00f1o hombre desapareci\u00f3 y la bruja trat\u00f3 de huir tambi\u00e9n, pero el pescador no se lo permiti\u00f3.<\/p>\n<p>Entonces ella le dijo:<\/p>\n<p>\u2013 Su\u00e9ltame, pues has nombrado lo que no deb\u00eda ser nombrado y hecho la se\u00f1al que no puede mirarse.<\/p>\n<p>\u00c9l le dijo que si no cumpl\u00eda lo que le hab\u00eda prometido, la matar\u00eda como a una bruja falsa.<\/p>\n<p>Ella palideci\u00f3, tomando el color gris l\u00edvido de la flor del \u00e1rbol de Judas y estremeci\u00e9ndose le se\u00f1al\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013 Ser\u00e1 como quieres. Es tu alma y no la m\u00eda. Haz con ella lo que se te antoje.<\/p>\n<p>Ella le dio un cuchillito con mango de piel de v\u00edbora verde y le dijo:<\/p>\n<p>\u2013 Lo que los hombres llaman la sombra del cuerpo no es la sombra del cuerpo, sino el cuerpo del alma. Ponte de pie en la playa, de espaldas a la luna y con este cuchillo corta, desde tus pies, tu sombra que es el cuerpo de tu alma y ord\u00e9nale que se vaya. Ella as\u00ed tendr\u00e1 que hacerlo.<\/p>\n<p>Su alma, que estaba en su interior, le invoc\u00f3 y dijo: \u00a1Mira!\u00a0 He vivido contigo durante todos estos a\u00f1os y he sido tu sierva. \u00bfQu\u00e9 da\u00f1o te he hecho?\u00a0 No me has hecho mal alguno, pero no te necesito. \u2013le dijo el pescador y agreg\u00f3: -El mundo es amplio y hay en \u00e9l tambi\u00e9n cielo e infierno y esa oscura morada crepuscular que se tiende entre ellos. Ve donde quieras, pero no me perturbes pues mi amor me llama-.<\/p>\n<p>Se dispon\u00eda a cortar el cuerpo del alma, cuando su alma le dijo: -Si realmente tienes que arrojarme de ti, no me despidas sin coraz\u00f3n; el mundo es cruel y sin coraz\u00f3n sufrir\u00e9 mucho, tengo miedo.<\/p>\n<p>El pescador le dijo: \u00bfCon qu\u00e9 podr\u00eda amar a mi sirenita si te diese mi coraz\u00f3n?\u00a0 Y cogiendo el cuchillito que le hab\u00eda dado la bruja, cort\u00f3 su sombra alrededor de sus pies.<\/p>\n<p>Antes de partir su alma le dijo:<\/p>\n<p>\u2013 Una vez cada a\u00f1o vendr\u00e9 a este sitio y te llamar\u00e9, puede ser que me necesites.<\/p>\n<p>Se sumergi\u00f3 en el agua y la sirenita vino a su encuentro, rode\u00e1ndole el cuello con sus brazos le bes\u00f3 en la boca. El alma, en pie sobre la playa solitaria, los miraba y cuando desaparecieron en el mar, se march\u00f3 llorando por los pantanos.<\/p>\n<p>Al cabo de un a\u00f1o, el alma vino a la orilla del mar, el pescador sali\u00f3, se acerc\u00f3 y tendido sobre el agua, con la cabeza apoyada en su mano, escuch\u00f3.<\/p>\n<p>El alma le cont\u00f3 acerca de su viaje por Oriente. Le dijo que a un d\u00eda de marchar ten\u00eda escondido el Espejo de la Sabidur\u00eda. El alma le dijo al pescador \u2013Perm\u00edteme entrar en ti y ser\u00e1s el hombre m\u00e1s sabio del mundo.<\/p>\n<p>\u2013 El amor es mejor que la sabidur\u00eda- exclam\u00f3 el pescador -y la sirenita me ama; se sumergi\u00f3 en las profundidades y el alma se fue llorando por las marismas.<\/p>\n<p>Transcurrido el segundo a\u00f1o, el alma llam\u00f3 de nuevo al pescador y le cont\u00f3 sobre su viaje por el Sur. El alma le dijo: en un lugar, a solo una jornada de aqu\u00ed tengo escondido el anillo de la riqueza.<\/p>\n<p>\u2013 Perm\u00edteme entrar en ti y ser\u00e1s el hombre m\u00e1s rico del mundo.<\/p>\n<p>El pescador ri\u00e9ndose le dijo:<\/p>\n<p>\u2013 El amor es mejor que la riqueza y la sirenita me ama; se sumergi\u00f3 en las profundidades y el alma llorando se march\u00f3 por las marismas.<\/p>\n<p>Transcurri\u00f3 el tercer a\u00f1o, el alma llam\u00f3 al pescador y le dijo que hab\u00eda conocido una posada en la que una muchacha bell\u00edsima bailaba con los pies descalzos. Cuando el pescador escuch\u00f3 esto record\u00f3 que la sirena no ten\u00eda pies ni pod\u00eda danzar. Y acept\u00f3. Riendo camin\u00f3 a grandes pasos hacia la orilla y tendi\u00f3 los brazos a su alma. Esta lanz\u00f3 un grito de alegr\u00eda y a su encuentro penetr\u00f3 en \u00e9l.<\/p>\n<p>Caminaron toda la noche. Cuando llegaron a una ciudad, el pescador le pregunt\u00f3 a su alma si era esta la ciudad donde la muchacha bailaba con los pies descalzos, a lo que su alma le respondi\u00f3 que no era, pero que de todas formas entraran. Al entrar a la ciudad, pasaron por una calle donde hab\u00eda muchas joyer\u00edas y el pescador vio una copa de plata que le gust\u00f3, entonces su alma le dijo:<\/p>\n<p>\u2013 Coge esa copa de plata y esc\u00f3ndela. El pescador as\u00ed lo hizo y ambos salieron apresuradamente de esa ciudad. Pero luego, el pescador le reproch\u00f3 a su alma: \u00bfpor qu\u00e9 dijiste que cogiera esa copa si sab\u00edas que era una mala acci\u00f3n?<\/p>\n<p>\u2013 Su alma le contest\u00f3: -\u00a1Tranquil\u00edzate, tranquil\u00edzate!<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente y otro d\u00eda m\u00e1s, entraron en dos ciudades buscando a esa muchacha. Y en estas dos ciudades, adem\u00e1s de que no encontraron a la muchacha, el alma indujo al pescador a golpear a un ni\u00f1o y a matar a un hombre para robarle su dinero. As\u00ed lo hizo el pescador, pero luego le reprochaba a su alma. Un d\u00eda su alma le dijo: &#8211; Cuando me arrojaste de ti al mundo, no me diste coraz\u00f3n; as\u00ed que aprend\u00ed a hacer cosas malas y a amarlas.<\/p>\n<p>\u2013 El pescador al o\u00edr esto le dijo: eres mala: me has hecho olvidar mi amor, me has atra\u00eddo con tentaciones y has encauzado mis pies por el camino del pecado; y volvi\u00e9ndose de espaldas a la luna trat\u00f3 de recortar el cuerpo de su alma con el cuchillito que le hab\u00eda dado la bruja.<\/p>\n<p>Su alma le dijo: -El hechizo de la bruja no te ser\u00e1 \u00fatil; una vez en la vida puede un hombre desprenderse de su alma, pero si la vuelve a admitir tiene que conservarla para siempre,\u00a0 y este es su castigo y su premio.<\/p>\n<p>Al comprender su situaci\u00f3n, el pescador se desplom\u00f3 en tierra llorando amargamente. Cuando fue de d\u00eda, le dijo a su alma:<\/p>\n<p>\u2013 Atar\u00e9 mis manos y cerrar\u00e9 mis labios para que no puedan obedecerte. Luego fue al mar, desat\u00f3 la cuerda de sus manos y quit\u00f3 el sello de sus labios y llam\u00f3 a la sirenita, pero ella no acudi\u00f3 a su llamado.<\/p>\n<p>En una hendidura de la roca, el pescador se construy\u00f3 \u00e9l mismo una caba\u00f1a de zarzo, donde habit\u00f3 por un a\u00f1o. De ma\u00f1ana, de tarde y de noche, el pescador llamaba a la sirena, pero ella no acud\u00eda a su encuentro.<\/p>\n<p>Mientras tanto su alma, siempre que pod\u00eda, le tentaba con el mal, pero no le venc\u00eda: tan grande era la fuerza de su amor.<\/p>\n<p>Y cuando pas\u00f3 todo un a\u00f1o, pens\u00f3 el alma: \u201cHe tentado a mi due\u00f1o con el mal y su amor es m\u00e1s fuerte que yo. Le tentar\u00e9 ahora con el bien y quiz\u00e1s venga conmigo\u201d. Y el alma le dijo al pescador: \u2013 Te he hablado de los goces del mundo y no me has prestado o\u00eddo. Perm\u00edteme hablarte ahora sobre el dolor del mundo y puede que\u00a0 quieras escucharme. Pues en verdad el dolor es el se\u00f1or del mundo y no hay nadie que escape de sus redes. Le habl\u00f3 de todos los sufrimientos del g\u00e9nero humano y agreg\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013 Ven, vamos a remediar esas cosas. \u00bfPor qu\u00e9 sigues llam\u00e1ndola si ella no responde a tus s\u00faplicas?<\/p>\n<p>El joven no contest\u00f3 nada, pero todos los d\u00edas, ma\u00f1ana, tarde y noche, a la orilla del mar llamaba a su sirenita: tan grande era su amor. Nunca sali\u00f3 ella a su encuentro.<\/p>\n<p>Transcurrido el segundo a\u00f1o, el alma le dijo al pescador:<\/p>\n<p>\u2013 Te he hablado del bien y el mal, pero t\u00fa no me haces caso. No te tentare m\u00e1s, s\u00f3lo te pido que me dejes entrar en tu coraz\u00f3n. El pescador accedi\u00f3, pero cuando el alma lleg\u00f3 a su coraz\u00f3n exclam\u00f3: \u00a1ay!\u00a0 No puedo hallar sitio por donde entrar: tan rebosante est\u00e1 tu coraz\u00f3n de amor.\u00a0 Sin embargo, quisiera poder ayudarte \u2013dijo el pescador a su alma y de repente, vino un gran grito de duelo del mar.<\/p>\n<p>El joven pescador corri\u00f3 a la orilla del mar y a sus pies vio tendido el cuerpo de la sirenita. Muerta a sus pies yac\u00eda. Llorando como quien est\u00e1 profundamente conmovido de dolor, se arroj\u00f3, bes\u00f3 el rojo fr\u00edo de su boca y acarici\u00f3 el aguzado \u00e1mbar de sus cabellos.<\/p>\n<p>El negro mar se acercaba y su alma sintiendo miedo le dijo: -Ret\u00edrate, pues puedes morir.<\/p>\n<p>El joven pescador llamando a la sirenita dijo:<\/p>\n<p>\u2013 El amor es m\u00e1s grande que la sabidur\u00eda y las riquezas; el fuego no puede destruirlo ni puede el agua apagarlo. Yo te llam\u00e9 muchas veces, pero t\u00fa no me respond\u00edas, pues yo te abandon\u00e9 malamente. Y ahora que est\u00e1s muerta, quiero, en verdad, morir contigo.<\/p>\n<p>Cuando \u00e9l supo que era su fin, bes\u00f3 con labios enloquecidos los labios fr\u00edos de la sirena y su coraz\u00f3n se despedaz\u00f3 en su interior. Y a causa de ello, la plenitud de su amor destroz\u00f3 su coraz\u00f3n y el alma encontr\u00f3 una entrada y penetr\u00f3 en \u00e9l y, como antes, fue una con \u00e9l. Y el mar cubri\u00f3 al joven pescador con sus olas.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente le tocaba al sacerdote bendecir el mar, pues hab\u00eda estado muy agitado, pero al ver al pescador y a la sirena a la orilla del mar muerto dijo: \u00a1No bendecir\u00e9 el mar ni nada que en \u00e9l haya!\u00a0 Y en cuanto al que por amor olvid\u00f3 a Dios, coged su cuerpo y el de su amante y enterradlos en el recodo del Campo de los Bataneros y no pong\u00e1is encima ninguna se\u00f1al para que nadie pueda saber el lugar donde descansan. Pues malditos fueron en vida y malditos ser\u00e1n tambi\u00e9n muertos.<\/p>\n<p>Y la gente cav\u00f3 un hoyo profundo y depositaron los dos cad\u00e1veres.<\/p>\n<p>Transcurri\u00f3 el tercer a\u00f1o, un d\u00eda de fiesta en el que el sacerdote ten\u00eda que dar la misa encontr\u00f3 el altar cubierto de flores extra\u00f1as, que lo hicieron sentirse contento sin saber por qu\u00e9.<\/p>\n<p>Ten\u00eda pensado hablar ese d\u00eda sobre la ira de Dios, pero la belleza de las flores blancas le turbaba y otras palabras vinieron a sus labios sin saber por qu\u00e9.<\/p>\n<p>Cuando termin\u00f3 de hablar, la gente lloraba y mir\u00e1ndoles les pregunt\u00f3 qu\u00e9 flores eran las que estaban puestas sobre el altar. La gente le respondi\u00f3 \u201c<em>que no sab\u00edan que flores eran, pero ven\u00edan del recodo del Campo de los Bataneros<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>Al llegar la ma\u00f1ana, el sacerdote fue a la orilla del mar y bendijo el mar y a todos los seres ind\u00f3mitos que hab\u00eda en \u00e9l. Bendijo tambi\u00e9n a los faunos y a los peque\u00f1os seres que bailan en la selva. A todos los seres del mundo bendijo y la gente estaba llena de alegr\u00eda y asombro. Sin embargo, no volvieron jam\u00e1s a crecer flores de ninguna especie en el recodo del Campo de los Bataneros, ni volvieron los hijos del mar a la bah\u00eda como sol\u00edan hacer, pues fueron a otro paraje del mar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Lida Prypchan Un Relato de Oscar Wilde Todas las tardes el joven Pescador se internaba en el mar y arrojaba sus redes al agua. 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